Después del reflejo diurno,
esa trampa constante que absorve al humor,
suelo contraer alguna frase
tal vez porque no deba decir nada.
En la somnolencia posterior a la fiebre,
la provocada por ciertas pestes
la provocada por el amor sin ella,
traigo mis piernas al nuevo dia,
finalmente vivo
como corresponde, como necesito
desplazando pocos pasos por ahora
esperando abrir el mar.
jueves, 31 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario