Estoy mirando
como nuevamente
Acapulco me despide
con la violencia de un adiós.
Sus tormentas de julio
que inundan fantasías,
calles y miserias,
que expulsa turistas
dolida por la traición.
Estoy mirando
como el Pacífico se rinde,
el paisaje hermoso se borra
y despiden los desagües la verdad.
Ahí dice Acapulco,
esta soy yo,
hermosa, cruel, imposible.
Acapulco adiós.
domingo, 16 de noviembre de 2008
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