miércoles, 24 de septiembre de 2008

UNA ESTRELLA

Nunca supe tu nombre

si supe tu sonrisa

tu alegria de mirarme

mi alegria de escucharte

y esta tarde

que se escapa del Pacífico

pretendí esa casualidad

la de que una calle escondida

te vuelva a presentar

para mirarte

para sonreirte

para que me escuches

y estrecharnos, quizás,

en una estrella naciente

detrás de los cerros

una única estrella para los dos.

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