Tantos años como yo
tendrías compañero,
tantas horas de vuelo,
como fueron mis viajes
que deberías haber viajado conmigo.
Sebastián, Sebita,
los días fueron mejores
de lo que creíamos
allá en ese turro febrero,
hay vida, mucha vida
y hay muertes innecesarias
por las que lucharías.
Pero el resumen es positivo,
como te digo, con una sonrisa,
las madrugadas de los
veinticuatro de marzo
en nuestra plaza.
Hay mucho luchador naciendo,
creciendo, nunca nos abandonaron.
Sebita, decile a los demás
que se queden tranquilos,
ganamos a pesar de todo,
somos libres
como quisimos ser.
miércoles, 15 de octubre de 2008
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