Es largo, tan largo
que disimula su profundidad,
tantas veces adios
que fue adios sin palabras.
Muchas hojas rotas
como sueños.
A veces quiero saber de vos
pero ya no quiero
A veces lavo la nostalgia y la seco
para ver si te veo brillar
pero ya no te veo.
Alguna noche acusaste a mi temor
ocultando tu miedo
la posibilidad de estar cerca
de quemarte con tanto fuego.
Aún así no puedo decirte que te quiero
porque te amo
a pesar de los pesares,
a pesar de las virtudes,
a pesar de no ser en nuestras vidas
y sin remediar el adios no dicho
sigo secuestrando la fantasía
de estar en tus ojos,
de que me ames como decías.
lunes, 4 de agosto de 2008
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