La realidad
o estos escombros de la mentira,
en la ventana algunos testigos
en mis ojos un puerto gris.
Ella repite frases
que no merecen literatura
aunque sean hermosas
aunque sean la vida.
Yo prefiero soñar
como he soñado adolescente
creciendo en bares embriagados,
desfallecientes.
Esas calles húmedas, imprudentes
siempre nos guardan una esquina,
tal vez ella llegue, tal vez no
o tal vez yo no llegue
apresurado en otro adios.
martes, 5 de agosto de 2008
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